
Confieso que tenía mis dudas con esta película sólo por ser protagonizada por Robert Pattinson. Al final me dejó un sabor agradable: una historia interesante que quizás no fue perfectamente contada pero que sí atrapó mi atención. Eso sí: Pattinson no sirve ni como vampiro ni como nada.
Dos personajes urbanos, atormentados por las crueldades del pasado, se unen en una relación romántica bajo una tan típica como banal causa de una comedia americana promedio: una apuesta.
El protagonista es un rebelde sin causa que con 21 años sabe que, a pesar de su gusto por la vida sin reglas, tiene alguien por detrás que lo protege y libera de la cárcel cada vez que le provoca pasar una noche tras las rejas porque, aunque esté separado de su padre -el arquetipo clásico de hombre egoísta, dedicado a los negocios y que no cumple con su rol familiar- es un comodín que siempre hace las veces de red de salvación en su vida atormentada.
Por otro lado, Emilie de Ravin le da vida a una joven, huérfana de madre, con deseos de superación, que vive bajo el cuidado de su padre. Cae en las redes del hombre atormentado y comienzan una relación que, como en toda película adolescente, en principio es falsa hasta que el protagonista termina por enamorarse.
La historia cuenta con un final interesante, quizás un poco forzado, pero atractivo por convertirse en algo inesperado. Son los últimos minutos que captan la atención completa cuando ya la trama está en declive.Sin embargo, en líneas generales el guión, a pesar de estar bien trabajado, no logra salir de los clichés y deja varias lagunas a medida que avanza el tiempo. Vale acotar que el encargado de esto es Will Fetters, quien además se está estrenando en la escritura cinematográfica.
A pesar de las mil situaciones desgraciadas que viven todos los personajes de la historia, al llegar los créditos queda un sabor a esperanza, a que las cosas pueden mejorar a pesar de que el mundo esté viviendo una era descabellada donde nadie está seguro, párese donde se pare.
Bien por Pierce Brosnan, actor que admito que nunca me ha convencido. Por otro lado, mérito a quien lo merece: el vampiro Pattinson está buscando desligarse de Twilight y puede estar lográndolo, quizás no como actor, pero sí como figura dentro del cine. No brilló, pero sí hizo acto de presencia.
RFC
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