lunes, 25 de octubre de 2010

Eclipse de Ideas


Después de haber visto las dos primeras películas, no logro entender como estos vampiros de segunda han logrado causar tanto furor en el mundo. En esta tercera entrega se repite lo mismo, una historia de amor adolescente donde por más de dos horas no ocurre absolutamente nada, salvo una batalla fantástica donde los buenos salen airosos.

Un guión repleto de cursilería y frases clichés sobre el amor eterno que puede dejar dormido a más de uno. El eclipse termina eclipsándonos por completo al punto de querer llegar a la casa para acostarse a dormir y no tener que pensar en lo débil que está la agenda cinematográfica por estos meses.

Las actuaciones han mejorado con respecto a dos películas atrás. No con esto digo que ya son merecedores de entrar en el salón de la fama, pero con unos cursitos más lograran acaparar la atención, caso especial al lobito, quien en unos años podrá hacer uso de su voz y expresiones en vez de un cuerpo sin ropa.

¿Qué pensará nuestro amigo el Conde o Nosferatu de este recién llegado Edward Cullen?

El momento de choque de opiniones entre los dos eternos enamorados entra en acción porque Bella está madurando, y como toda adolescente con hormonas activas, quiere pasar la relación a otro extremo. El chupa sangre –que a dieta pareciera estar- se autocensura al punto de enseñar la moraleja religiosa y de buenas costumbre –de la cual los padres estarían orgullosos- y aguantar el deseo carnal hasta el matrimonio; cortando así la nota a todos aquellos que de alguna manera esperaban ver acción en la trama. Habrá que esperar y volver a pagar para romper el tabú y la caballerosidad de los siglos pasados.

Un uso exagerado de planos generales que sirven de postales para entrelazar una escena de otra, tal cual documental de los paisajes de Oregon. Esto unido a las escenas largas y el mal uso de los silencios prolongados, convierten la película en una obligación tediosa para el espectador.

Los suspiros, risas y sonidos cualesquiera de las adolescentes se escucharán en la sala como parte integrada ya de la saga. Es normal, no se me asusten, que ese es uno de los efectos que causa esta película, así como experimento a modo de estudio sin entendimiento alguno.

Todavía queda una más, habrá que esperar para conocer el desenlace final de esta saga, aunque mi consejo sería cancelarla y dejar de dañar la imagen de estos antiguos personajes.

Saquen ustedes sus propias conclusiones, ya esto se está acabando –si es que no se acabo al empezar-. A los demás, los invito a ver True Blood, y resucitar así a los hijos de Drácula.

RFC

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