
“Machete is the boss”
Robert Rodríguez ya había dado las invitaciones para esta fiesta sanguinaria y absurda, cuando mostró el falso trailer de un proyecto que tiene vida desde 1993 en Grindhouse, aquella dupla que hizo con su amigo y maestro Tarantino.
En Machete, Rodríguez logra unir todos los fetiches que no ha logrado hacer en otros proyectos, recurre en todo momento a la violencia extrema, y desde el comienzo nos dice que la censura no tiene cabida en la historia.
Es una película cómica, seria, extravagante, egoísta y errante; y eso es lo que la hace tener sentido. Peca por completo al carecer de un guión lógico – algo que ya es costumbre en el curriculum de Rodríguez-, tratando de crear personajes a lo Tarantino, que se quedan cortos ante la clara falla en el guión.
Lo interesante de esta cinta es que con todo y sus errores logra una perfección a su propio estilo, mantiene su personalidad creando una naturaleza egoísta donde la exageración y Danny Trejo son protagonistas. Es un gore caricaturesco para mostrar que el sexo y la sangre es gratis en ese mundo. Trejo saltando de una ventana con los intestinos de un pistolero es una escena épica.
Machete tiene una plataforma seria por detrás. Es el disgusto del director ante la ley de inmigrantes de Arizona. Es una crítica salvaje, políticamente incorrecta al desastre inmigratorio que hay montado en la frontera, donde la xenofobia parece estar controlando todo. La historia va contra los policías corruptos, el político propagandista dispuesto a todo, los hombres de negocios ilegales, unidos en un torbellino descabellado.
Danny Trejo es por encima quien opaca al resto del cast de grandes nombres. Robert De Niro, quien con una larga y seria carrera aparece en este proyecto burlándose de lo convencional, demostrando así que no todo depende de las garras de Hollywood y el éxito asegurado.
Por otro lado hay personajes como Steven Seagal que aparece la mayor parte del tiempo detrás de una computadora en una especie de videocall o Lindsay Lohan que no hace más que tener escenas de desnudo donde es sustituida por una doble. Jessica Alba aparece como siempre sin expresión alguna, y Michelle Rodríguez aparece fuerte en su personaje, salvando quizás el casting femenino.
Al final, Machete viene a rescatar un cine que estaba olvidado y poco valorado, un cine independiente de bajo costo con olor y estética grindhouse. Una pieza inolvidable para quienes la saben apreciar. Es el viva a un nuevo héroe sanguinario que busca justicia en la frontera y que es capaz de convertir cualquier objeto en un arma letal para acabar con la corrupción y xenofobia.
Larga vida a Machete.
RFC












