jueves, 24 de febrero de 2011

Nos Mudamos

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En caso de quejas, hacérmelas notar y volveremos por estos lados.

RFC

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Los niños realmente estarán bien?


Cuando me dispuse a ver esta película, sabiendo ya que toca el tema homosexual, que está en boga en estos tiempos modernos, supuse que iba a ver una cinta independiente que buscaría rasgar el extraño éxito que tuvo Brokeback Mountain, pero en este caso al sentido inverso. Al final me llevo la opinión de que tenía algo de razón, y que a su vez parte del principio de American Beauty.

La película intenta mostrarnos en todo momento que una pareja de lesbianas puede, con la mayor tranquilidad del mundo, sacar adelante a una familia tal como si fueran heterosexuales. La familia americana por excelencia. No me quejo, no soy tan escéptico a eso, pero no es tan fácil como te lo pinta Lisa Cholodenko. Nos la muestra tan integrada a la sociedad que no es creíble, es propia de un reality show. La directora se equivocó de pantalla: estamos hablando de cine, no de televisión.

Si, tiene un guión ligero, con situaciones que deambulan entre la seriedad del asunto y la comicidad para que el alargue no se haga tedioso. ¿Funciona? Si, si funciona. A medias, logrando lo que debería lograr en su sencillez, pero sin buscar más allá, sin llegar a la grandeza. Es por eso que se queda ahí, logrando en este caso una nominación a la Academia con un chance porque entran diez candidatas.

Sin darse cuenta, la cinta, que en principio busca apoyar este tipo de relaciones y abrir camino entre quienes se oponen, cae en los mismos estereotipos que plantearía una familia normal sobre este tema.

Nos muestran el personaje de Anette Benning, que es la heroína de la familia. Ella sola logró, como mujer independiente que es, levantar la casa a pesar de los fantasmas que le persiguen, propios de cualquier relación heterosexual. Por otro lado, tenemos a Julianne Moore, que bien podría ser la mala, la antagonista, aquella que a pesar de tenerlo todo, e ir a favor de sus gustos sexuales, necesita plantearse y calmar su deseo sexual con un hombre, y escoge nada más y nada menos que al padre de sus hijos: el desconocido que cedió su semilla en un banco de esperma.

La pareja, dos grandes actrices, se quedan cortas en su actuación de lesbianas. No hay pasión entre ellas y las situaciones llegan a verse confusas y exprimidas sin dejar mucho. Benning ganará su premio por el papel que hace de comandante de la casa, pero no por su lesbianismo. Los dos niños tienen un desempeño normal, no había que exigirles mucho tampoco. Quien si resalta es Mark Ruffalo en los distintos sentimientos que tiene que demostrar en las diferentes etapas de la película. Bravo por él, porque es el único que realmente llega a demostrar quien es, a pesar de que también hace las veces de antagonista.

Recomendada está. Tiene todo lo necesario para ser una cinta independiente de valor, y quedará para el archivo de proyectos homosexuales, pero se pierde por completo entre la línea de la verosimilitud y la ficción. Todavía le falta a este género agarrar camino en una sociedad que no está preparada para ellos. Por ahora, The Kids Are All Right.

RFC

martes, 22 de febrero de 2011

El fracaso de los Fockers


Este es el claro ejemplo donde el uso continuo de una fórmula que dio éxito años atrás termina presentando un resultado mediocre en su alargue. Esta tercera entrega de la saga que comenzó en su entonces con Meet The Parents, llega innecesariamente con el único fin de demostrarnos que la franquicia está acabada.

En esta oportunidad, el rol de director se le entregó a Paul Weitz quien, a diferencia de las antecesoras, en ningún momento logró unir al elenco para dar en el clavo y alcanzar la comicidad que desde un principio intentan plantear. Es notable como los mismos actores no se creen la trama y simplemente se postran como zombies a repetir el parlamento una y otra vez.

El dúo dinámico de Ben Stiller y Robert De Niro carece absolutamente de química, y a esto le agregamos la plana actuación de Jessica Alba que en ningún momento logró encontrarle personalidad a su personaje. En este caso le dieron alargue a la presencia en pantalla de Owen Wilson que termina aburriendo al espectador con cada línea sin sentido que expresa. Caso aparte para Dustin Hoffman y Barbra Streisand, quienes en los pocos minutos que aparecen intentan salvar la cinta con los mínimos recursos que tienen a su alcance.

El guión intenta mostrar situaciones que no terminan de explotarse, se quedan a medias dejando un vacío entre las secuencias. La historia gira sobre su mismo eje y no logra ni intenta despegar.

La carga cae en los dos pequeños de la familia que, tal como la madre, no salen de un segundo plano alejado por completo de la realidad dramática.

La película es un golpe bajo para los dos protagonistas. De Niro ya no es aquel de Taxi Driver, ya no es Corleone; lo mismo para Stiller, a quien su época dorada de la comedia americana se le extinguió la llama.

Al menos desde aquí celebramos la pequeña marca que dejaron sus antecesoras, y echamos al olvido este estreno innecesario que trae consigo el fin de la familia Focker.

RFC

lunes, 21 de febrero de 2011

El turista arrepentido


Cuando uno sale de viaje a conocer una ciudad nueva, y esta deja mucho que desear – así nos la haya recomendado Valentina Quintero -, uno se siente tal como cuando va al cine y ve esta clase de películas. En El Turista, uno es un turista, pero de los arrepentidos y obstinados.

Hay casos en la vida en los cuales los grandes logros son olvidados por hechos siguientes que marcan el declive. En este caso, no me gustaría que nuestro amigo alemán Florian Henckel Von Donnersmarck, caiga en el abismo y los espectadores olviden que aquella vez en 2006 logró hacer una película que le valió el Oscar a Mejor Extranjera, la espectacular La Vida de los Otros. Hoy, encompinchado de Hollywood y con ansias de crear fama en tierras nuevas, se desventura en un proyecto que no tiene pies ni cabeza, con dos grandes figuras del cine que parecen sacados de una telenovela venezolana.

Angelina Jolie es la propia mujer florero que se pasea en sus lujos de fantasía, con vestidos de gala y choferes marítimos. Johnny Depp es Jack Sparrow sin sombrero. No tengo otra manera de catalogarlo. Ambos intentan crear una conexión inexistente para demostrar una relación de pareja que en ningún momento convence por la excesiva falta de química que ambos dejan de proyectar. Ella con sus expresiones planas de mujer deseada, y él intentando dar algo para que la cinta pueda caer en la comicidad. No se le puede pedir mucho al hijo de Tim Burton, allá en la lejanía quedaron los tiempos de Edward Scissorhands y Sweeney Todd.

El guión no ayuda en ningún momento a que los dos actores puedan al menos demostrar que por algo están donde están. Diálogos propios de un guionista principiante con sólo dos semanas de fecha límite, que no demuestran absolutamente nada a lo largo de los más de noventa minutos de búsqueda de un ladrón sin rostro.

Las acciones no están justificadas, hay lagunas inmensas en toda la película, que terminan siendo rematadas con explicaciones banales, con cirugías plásticas, cambios de voces y cualquier fantasía infantil del momento.

Largas presentaciones de personajes. Cinta de acción donde en 45 minutos no ocurre nada. Conversaciones absurdas en cenas viajeras. Policías obsesionados sin razón. Amores ciegos. Cuentos absurdos. Todo un turista. Todo un turista.

Desde aquí salvamos quizá lo único que da la pantalla: Venecia. La fotografía puede pasar por impecable, pero no le encuentro algo más que no haya caído en este autoentierro. Es la típica película que viaja fuera de Estados Unidos y se encarga simplemente de mostrarnos la locación. Mira, tenían dinero para grabar en Europa, no importa la trama, graba en Italia. Por eso digo, el espectador es turista.

Al final intentan demostrarnos un desenlace inesperado que, cualquiera con la cabeza bien puesta puede deducirlo en el minuto 30. No había que alargar la cosa para llegar a esa conclusión.

The Tourist termina siendo un fracaso, es la película que no demostró ni la cuarta parte de lo que tenía que haber demostrado. Se ganó unas nominaciones inentendibles en los Golden Globes - creo que el jurado ni la había visto en pantalla. Esperemos que Florian no se deje llevar por esta época oscura, y que de ser necesario regrese a su país a seguir haciendo buen cine.

RFC

lunes, 31 de enero de 2011

127 horas de buena historia


Danny Boyle sabe arriesgarse, no necesita historias con similitudes para hacer buen cine. Hace poco fue galardonado por Slumdog Millionaire, pero yo en lo particular destaco Trainspotting, 28 Days Later y The Beach. En este caso, nos trae una trama cargada de angustia, aventura sin finales felices, y ansias de supervivencia.

Vemos la historia real de Aron Ralston, un montañista que queda atrapado en el Gran Cañón, producto de una piedra que se desprende de su camino. James Franco, en una actuación de gran calidad, logra aportar un papel exigente, donde por poco más de una hora es el único protagonista en lucha con las ganas de seguir viviendo y escapar de una muerte trágica y frustrante.

Las emociones, experiencias y la psicología interna se hacen eco en las horas sedientas donde el personaje en cuestión juega con el sentimiento de desistir o seguir en pie de lucha. Son los momentos delirantes ante una situación que se agrava con el paso del tiempo, y de la cual pareciera haber una sola salida.

Boyle logra en pantalla una combinación audaz entre el imaginario y lo real. Una energía que está sobre el personaje víctima en todo momento a pesar del destino en el que se ve envuelto. El espectador está sobre él, siente el problema, siente las ganas de escapar antes de las planteadas 127 horas. Es el enemigo hecho naturaleza, el terreno conocido y explorado que lanza los dados en su contra.

Un juego cinematográfico, donde el director juega con el estilo videoclip, mezclado con primerísimos planos que terminan abriendo para mostrar en general el lugar, la estancia final del personaje.

Un final llamativo por lo que se muestra en pantalla y en especial mención el sonido desgarrador que presenta, donde más de uno sentirá la tensión que la secuencia intenta expresar.

Aires de Buried: la soledad inconsciente, el despertar atrapado sin salida, la supervivencia que cada vez se aleja más, él no dejarse llevar perdiendo la calma. 90 minutos de una historia continua y tensa, donde acompañamos a Franco a lo inevitable. 127 horas de terror y angustia, donde lo más preciado es la vida.

RFC

sábado, 29 de enero de 2011

Willis + CIA + Malkovich + Fórmula = RED


Robert Schewentke me había molestado en The Time Traveler’s Wife, pero en este caso admito que me mantuvo presente sin miramientos con excusas escapatorias. RED presenta un elenco de primera para la película que es. En principio podríamos decir que esa es la razón por la cual la salvamos de caer en el abismo de la comicidad moderna, donde son pocas beneficiadas las que no dan el último paso a la caída.

No conozco la historia de DC Comics en este caso, por lo que no la compararé con la obra original.

Bruce Willis regresa con ese tono característico en plan comedia que ha demostrado por muchos años ya, aferrado a un guión sin sentido y sin mucho trabajo por detrás, pero con cierto aire negro que lo convierte en una crítica interesante. No es algo nuevo: es una fórmula repetida y que en sus momentos determinados ha funcionado. Es el problema C.I.A. la temible, desadaptada y capaz de todo C.I.A.

La trama carece de historia, son situaciones que se presentan aisladamente para entregar una continuidad lograda a los golpes, con ciertas frases y chistes que realzan el guión puntualmente, y llegan a ser los intérpretes quienes la logran realzar.

Es una autoparodia – si podemos llamarla así – del mismo Bruce, que sabe que sus años ya pasaron y que esto es lo que le queda: entretener. Pulp Fiction y Twelve Monkeys ya le quedaron grandes. Otras épocas.

La crítica interna da pie a la época que vivimos actualmente donde la C.I.A. es prácticamente la célula terrorista más grande del mundo, y son los agentes paranoicos, olvidados, echados a la calle, quienes tienen que poner orden a la situación. El enemigo no está allá afuera vestido de musulmán, está en el propio imperio y tiene más acceso que nunca.

Malkovich cada vez demuestra que los papeles de trastornado son los que se le dan. Sí, se queda estancado, pero a su edad ya eso no es relevante. Repito, la película está basada en fórmulas que han servido, y es eso: no arriesga, sólo plasma lo conocido, lo que a nadie le molesta.

Es una cinta que llega tarde, que ha podido llegar años antes y marcar relevancia, pero cumple su función. Los vieja escuela, al estilo Expendables, aparecen nuevamente en pantalla y se comen al mundo.

RFC