lunes, 31 de enero de 2011

127 horas de buena historia


Danny Boyle sabe arriesgarse, no necesita historias con similitudes para hacer buen cine. Hace poco fue galardonado por Slumdog Millionaire, pero yo en lo particular destaco Trainspotting, 28 Days Later y The Beach. En este caso, nos trae una trama cargada de angustia, aventura sin finales felices, y ansias de supervivencia.

Vemos la historia real de Aron Ralston, un montañista que queda atrapado en el Gran Cañón, producto de una piedra que se desprende de su camino. James Franco, en una actuación de gran calidad, logra aportar un papel exigente, donde por poco más de una hora es el único protagonista en lucha con las ganas de seguir viviendo y escapar de una muerte trágica y frustrante.

Las emociones, experiencias y la psicología interna se hacen eco en las horas sedientas donde el personaje en cuestión juega con el sentimiento de desistir o seguir en pie de lucha. Son los momentos delirantes ante una situación que se agrava con el paso del tiempo, y de la cual pareciera haber una sola salida.

Boyle logra en pantalla una combinación audaz entre el imaginario y lo real. Una energía que está sobre el personaje víctima en todo momento a pesar del destino en el que se ve envuelto. El espectador está sobre él, siente el problema, siente las ganas de escapar antes de las planteadas 127 horas. Es el enemigo hecho naturaleza, el terreno conocido y explorado que lanza los dados en su contra.

Un juego cinematográfico, donde el director juega con el estilo videoclip, mezclado con primerísimos planos que terminan abriendo para mostrar en general el lugar, la estancia final del personaje.

Un final llamativo por lo que se muestra en pantalla y en especial mención el sonido desgarrador que presenta, donde más de uno sentirá la tensión que la secuencia intenta expresar.

Aires de Buried: la soledad inconsciente, el despertar atrapado sin salida, la supervivencia que cada vez se aleja más, él no dejarse llevar perdiendo la calma. 90 minutos de una historia continua y tensa, donde acompañamos a Franco a lo inevitable. 127 horas de terror y angustia, donde lo más preciado es la vida.

RFC

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