sábado, 29 de enero de 2011

Willis + CIA + Malkovich + Fórmula = RED


Robert Schewentke me había molestado en The Time Traveler’s Wife, pero en este caso admito que me mantuvo presente sin miramientos con excusas escapatorias. RED presenta un elenco de primera para la película que es. En principio podríamos decir que esa es la razón por la cual la salvamos de caer en el abismo de la comicidad moderna, donde son pocas beneficiadas las que no dan el último paso a la caída.

No conozco la historia de DC Comics en este caso, por lo que no la compararé con la obra original.

Bruce Willis regresa con ese tono característico en plan comedia que ha demostrado por muchos años ya, aferrado a un guión sin sentido y sin mucho trabajo por detrás, pero con cierto aire negro que lo convierte en una crítica interesante. No es algo nuevo: es una fórmula repetida y que en sus momentos determinados ha funcionado. Es el problema C.I.A. la temible, desadaptada y capaz de todo C.I.A.

La trama carece de historia, son situaciones que se presentan aisladamente para entregar una continuidad lograda a los golpes, con ciertas frases y chistes que realzan el guión puntualmente, y llegan a ser los intérpretes quienes la logran realzar.

Es una autoparodia – si podemos llamarla así – del mismo Bruce, que sabe que sus años ya pasaron y que esto es lo que le queda: entretener. Pulp Fiction y Twelve Monkeys ya le quedaron grandes. Otras épocas.

La crítica interna da pie a la época que vivimos actualmente donde la C.I.A. es prácticamente la célula terrorista más grande del mundo, y son los agentes paranoicos, olvidados, echados a la calle, quienes tienen que poner orden a la situación. El enemigo no está allá afuera vestido de musulmán, está en el propio imperio y tiene más acceso que nunca.

Malkovich cada vez demuestra que los papeles de trastornado son los que se le dan. Sí, se queda estancado, pero a su edad ya eso no es relevante. Repito, la película está basada en fórmulas que han servido, y es eso: no arriesga, sólo plasma lo conocido, lo que a nadie le molesta.

Es una cinta que llega tarde, que ha podido llegar años antes y marcar relevancia, pero cumple su función. Los vieja escuela, al estilo Expendables, aparecen nuevamente en pantalla y se comen al mundo.

RFC

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