
9. THE LAST EXORCISM

8. INCEPTION

7. I'M STILL HERE

6. THE SOCIAL NETWORK

5. DUE DATE

4. KICK ASS

3. BURIED

2. BLACK SWAN

1. SHUTTER ISLAND

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Rodrigo Cortés debutó en 2007 con su primer largometraje Concursante, acaparando la atención cinematográfica con varios premios nacionales e internacionales. Ahora, el director español vuelve con una película que seguramente va a pasar desapercibida en las próximas fechas venideras de premiación, pero al menos aquí, nosotros, nos tomaremos la molestia de hacerlo.
Se trata de un thriller psicológico, donde reina la claustrofobia por encima de todo, con gramos de miedo, impotencia, desesperación y búsqueda de la verdad. Por una hora y media vemos en pantalla a Ryan Reynolds, enterrado en un pequeño ataúd, intentando averiguar las causas de su prisión; y lo que hace interesante este proyecto es que el espectador está igualmente dentro de ese cajón, y lo único que sabe, es lo que sabe el protagonista.
Hay un magnífico manejo de cámara de Cortés, dejando a un lado la cámara fija para dejar que el actor muestre todo el conflicto, por el contrario, el director se arriesga a introducirnos en ese pequeño mundo bajo tierra, y así mostrarnos el espacio real que vive el personaje.
La actuación de Reynolds está interesante, verdaderamente logra causar el desespero claustrofóbico en su lucha de entender la verdad y lidiar con quienes deberían poder sacarlo de ahí. Por hora y media es el único que aparece en pantalla y el actor logra que el espectador mantenga la atención en todo momento sin extremo cansancio.
El guión está a cargo de Chris Sparling, y es quizá lo menos acertado en todo el conjunto, aunque de igual manera da en el clavo manteniendo el hilo narrativo, siempre en búsqueda de la tensión y el miedo.
Es la actitud empresarial, la ineficiencia de las fuerzas de seguridad mundial y de aquellos encargados de lidiar con problemas de rehenes y terroristas, la evolución tecnológica que no está al alcance de un ciudadano común, el desinterés de los Estados ante el individual. Buried crea también una crítica proveniente de las decisiones tomadas y acciones planteadas a raíz de 9/11 o Irak. La falsa esperanza, el egoísmo nacional, y al final, los pequeños ciudadanos son quienes pagan.
No es la primera película que trata el tema del entierro en vida, ni es la primera en crear este tipo de suspenso en tensión claustrofóbica. Habría que desenterrar al amigo Hitchcock y cuestionarlo sobre estas nuevas versiones, pero como dije arriba, es una película genial, que se coloca fácilmente entre las más acertadas del año y que seguramente pasará desapercibida. Desde aquí la celebramos y la premiamos.
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Darren Aronofsky regresa con una historia psicológica que desde el primer momento busca deconstruir al personaje principal. Es el juego mental entre el bien perfeccionista y el mal, que lo es aún más.
“El Lago de los Cines” es una pieza de ballet compuesta por Piotr Ílich Chaikovski, que desde 1877 se ha realizado en distintas partes del mundo en diferentes versiones adaptadas. Aronofsky en este caso, hace de ella su propia obra, al punto de descontextualizarla para mostrar con rigidez la cumbre de una bailarina de ballet, y a qué se debe enfrentar para lograrlo.
Es una cinta oscura, dividida entre dos personajes provenientes de una misma mente, con escenas que pueden retorcer al espectador, pero que en todo momento busca tratar su grandeza y así resaltar el conflicto que varía entre la avaricia y la perfección.
Natalie Portman, por su cuenta, tal como el personaje, llega al momento cumbre de su carrera. Está aprovechando el éxito que puede premiarla próximamente. Una actuación impecable, y es que para lograr hacer una película sobre la deconstrucción de un personaje, es necesario contar con alguien que de la talla. La actriz sorprende, no nada más en cuanto actuación, sino en baile. Hizo bien su tarea y logró lo que buscaba la dirección.
Por su cuenta, los actores secundarios son dignos de reconocimiento. Vincent Cassel, es quien pone el grano de arena para que la bailarina entre en conflicto consigo misma. Es el todo por el todo por un papel en la obra, aunque el director diga que no sirve. Mila Kunis, logra destacarse, saliendo de ese papel de niña hippie de voz aguda que mostró tanto tiempo en That 70s Show. Logra en este caso una actuación impecable, alcanzando los celos y sentimientos paranoicos de la protagonista.
Detrás está Barbara Hershey, haciendo el rol de madre, y es quien nos lleva a entender de donde nacen todos los conflictos. Con eso de que siempre los problemas comienzan en casa, Black Swan logra tratar con rudeza lo que se vive en un hogar de exigencias y consentimientos. Winona Ryder, en su caso, con un pequeño papel, que demuestra que una vez que la perfección es lograda, comienza la caída del héroe, el declive de una estrella. Es la diva en descenso, que le abre paso a una nueva, y la historia tal como ya fue contada, se repite y se repite.
Aronofsky demuestra una vez más, que para llegar a entender al personaje en conflicto hay que acercarse. Con la cámara lo muestra, siempre montado encima de los actores. Es el peso que cargan, y eso nuevamente logra plasmarlo con facilidad. Acostumbrado en sus películas a mostrar personajes opacados por sus fantasmas, lo vimos ya en The Wrestler (El Luchador) o Requiem For A Dream, hasta su decadencia.
Black Swan entra en la lucha por hacerse puesto entre las mejores del año, y bien merece su reconocimiento. Desde aquí esperamos que obtenga su mérito como es debido. Por lo demás, a Facebook le dieron un baile de ballet.
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Diariamente, Mark Zuckerberg hace pública la vida de todas las personas sobre el planeta, ahora fue el turno de Hollywood, comandado por David Fincher, quien expone la vida de este atormentado personaje: que renunció a sus amigos y su vida patética, para entrar en el mundo de los famosos y los escándalos.
Fincher se sube al tren de una historia que permanece reciente y que está lejos de acabar. Nos presenta a este joven millonario desde sus comienzos, con sus debilidades, su frialdad producto de su incompetencia a la hora de relacionarse. Guerrero narciso y solitario, que se hace eco de una idea virgen en proceso de desarrollo y la transforma en un monstruo capaz de cambiar la era tecnológica.
Zuckerberg en The Social Network viene a ser el hijo incomprendido del creador de Tyler Durden en Fight Club, es un personaje lineal, que en ningún momento muestra un cambio en toda la trama. Es predecible, transparente, plano, es un saco de complejos a punto de explotar, pero que en ningún momento estalla como una bomba de tiempo. El drama de Fincher se hace notar. En este caso deja una huella personal en el mundo de las fraternidades, en Harvard, en la guerra por lucir, la lucha económica y el prestigio de dejar un nombre en el paso universitario.
Cada personaje en la historia vela por su propia conveniencia. Existe el sentimiento frívolo en cada uno de ellos, bien sea al coronarse en la cima de los inventos o perpetuar el apellido fuera de los escándalos, con fin de cuidar la reputación mantenida en años por demás familiares.
La película cuenta con un ritmo lineal que en ningún momento sube o baja, sino que se mantiene en un horizonte plano, alcanzando un drama que busca elegantemente caer en determinados instantes en la comedia inteligente. El tiempo va y viene, presentándonos el alzamiento y colapso del héroe social, así como la red, tal y como la conocemos, con sus puntos y aplicaciones, va cogiendo forma y esquematizando lo que hoy en día acostumbramos a usar como parte de nuestra rutina diaria.
Al final entendemos que el personaje atormentado se llevará por delante a quien tenga que llevarse para alcanzar una meta, un puesto en la historia. No es nada nuevo, es algo que conocemos ya. El narciso logrará lo que se planteó desde un comienzo a pesar de que a su alrededor exploten como torbellinos desesperados buscando figurar, distintos aspectos de su vida pasada. Los amigos, los enemigos, los que una vez estuvieron y los que no, todos quieren sacar su pedacito de pan. Todos quieren su firma, su porcentaje. Válido o no, están allí, presentes para aprovecharse o para hacer justicia.
Fincher expone de igual manera los problemas autoritarios que existen en todas las entidades, en este caso, la universidad. Es el día a día de cualquier persona, con dinero o no. La odisea para lograr diligencias publicas. Es el Goliat sobre un David que terminará despertando años después para darle con una piedra en los dientes.
Sorpresa ofreció Timberlake, quien en su carrera cinematográfica jamás ha sido valorado porque no ha tenido ninguna representación digna de tal. Lo está logrando, poco a poco, sacándose la imagen de bailarín pop, a sabiendas de que ya eso de ser el doble de Jackson no está en vigencia. Suerte en el proceso evolutivo para Justin.
No es la película del año, aunque se muestra como favorita a llevarse ese premio. La historia y la Academia decidirán que hacer con este Mio Cid tecnológico, que llegó para salvar a aquellos que deben esconderse detrás de una pantalla para abrirse camino en la sociedad egoísta que nos rodea en estos tiempos. La celebramos, y aseguramos que los premios venideros pueden estar de más.
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