lunes, 27 de diciembre de 2010

Black Swan, dando bailes


Darren Aronofsky regresa con una historia psicológica que desde el primer momento busca deconstruir al personaje principal. Es el juego mental entre el bien perfeccionista y el mal, que lo es aún más.

“El Lago de los Cines” es una pieza de ballet compuesta por Piotr Ílich Chaikovski, que desde 1877 se ha realizado en distintas partes del mundo en diferentes versiones adaptadas. Aronofsky en este caso, hace de ella su propia obra, al punto de descontextualizarla para mostrar con rigidez la cumbre de una bailarina de ballet, y a qué se debe enfrentar para lograrlo.

Es una cinta oscura, dividida entre dos personajes provenientes de una misma mente, con escenas que pueden retorcer al espectador, pero que en todo momento busca tratar su grandeza y así resaltar el conflicto que varía entre la avaricia y la perfección.

Natalie Portman, por su cuenta, tal como el personaje, llega al momento cumbre de su carrera. Está aprovechando el éxito que puede premiarla próximamente. Una actuación impecable, y es que para lograr hacer una película sobre la deconstrucción de un personaje, es necesario contar con alguien que de la talla. La actriz sorprende, no nada más en cuanto actuación, sino en baile. Hizo bien su tarea y logró lo que buscaba la dirección.

Por su cuenta, los actores secundarios son dignos de reconocimiento. Vincent Cassel, es quien pone el grano de arena para que la bailarina entre en conflicto consigo misma. Es el todo por el todo por un papel en la obra, aunque el director diga que no sirve. Mila Kunis, logra destacarse, saliendo de ese papel de niña hippie de voz aguda que mostró tanto tiempo en That 70s Show. Logra en este caso una actuación impecable, alcanzando los celos y sentimientos paranoicos de la protagonista.

Detrás está Barbara Hershey, haciendo el rol de madre, y es quien nos lleva a entender de donde nacen todos los conflictos. Con eso de que siempre los problemas comienzan en casa, Black Swan logra tratar con rudeza lo que se vive en un hogar de exigencias y consentimientos. Winona Ryder, en su caso, con un pequeño papel, que demuestra que una vez que la perfección es lograda, comienza la caída del héroe, el declive de una estrella. Es la diva en descenso, que le abre paso a una nueva, y la historia tal como ya fue contada, se repite y se repite.

Aronofsky demuestra una vez más, que para llegar a entender al personaje en conflicto hay que acercarse. Con la cámara lo muestra, siempre montado encima de los actores. Es el peso que cargan, y eso nuevamente logra plasmarlo con facilidad. Acostumbrado en sus películas a mostrar personajes opacados por sus fantasmas, lo vimos ya en The Wrestler (El Luchador) o Requiem For A Dream, hasta su decadencia.

Black Swan entra en la lucha por hacerse puesto entre las mejores del año, y bien merece su reconocimiento. Desde aquí esperamos que obtenga su mérito como es debido. Por lo demás, a Facebook le dieron un baile de ballet.

RFC

2 comentarios:

  1. Roberto, siempre te leo pero hasta no hoy no habia comentado, pero es que esta pelicula me llega. Como ex bailarina por mas de 15 anos vivi lo bello y lo duro del mundo del ballet, bravo por esta pelicula! Y bravo por una excelente critica!

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