
Due Date, o Todo un Parto como la llamaron aquí, es sin duda alguna la mejor comedia del año, y no puede ni debe pasar desapercibida cuando se hable de las diez mejores del 2010.
El tema lo conocemos mucho, claro que no pasea directamente por las vías de la originalidad, pero a estas alturas ¿qué no se ha hecho en Hollywood? La pareja dispareja que no logra entenderse han protagonizado películas hasta el cansancio, pero lo interesante en este caso es la ejecución del problema. Los chistes están involucrados con una perfección estudiada bajo un lineamiento irreverente, cada momento cómico en la historia está pensado minuciosamente para que no pase desapercibido pero para que tampoco perdure más tiempo del debido.
El director de esta comedia es Todd Phillips, el mismo que hizo las aclamadas Road Trip (Viaje Censurado), Old School (Aquellos Viejos Tiempos) y The Hangover (¿Qué Pasó Ayer?), y las poco talentosas Starsky & Hutch y School For Scoundrels (Escuela de Idiotas), quien repite la formula del road trip movie en los lineamientos del odd couple movie con un resultado más que acertado, jugando con situaciones convencionales llevadas en momentos a extremos probables y efectivos.
Phillips logra madurar, nos muestra por excelencia que una comedia no se basa únicamente en divertir y contar chistes; en este caso los planos buscan demostrar mucho más allá, es un paseo por Estados Unidos, es el encuentro con la figura del padre, es el valor de la amistad.
El elenco cumple y sobra: la dupla de Robert Downey Jr, que ha demostrado con su versatilidad que puede hacer drama y comedia, en unión con Zack Galifianakis, quien había trabajado ya con Phillips en The Hangover y se había comido la película, marcan la pareja perfecta para la continuidad impecable que se muestra a lo largo de la cinta.
Los personajes al comienzo se muestran estereotipados, pero con el paso de los minutos se van aclarando y mostrando sus cambios. Es el caso de Galifianakis, que se muestra en primera instancia como el gordito desadaptado y caótico que pareciera que con cada paso que de nos va a regalar un chiste, y termina siendo el impulsador de la amistad entre los dos involucrados.
Momentos imperdibles acompañados de cameos también están presentes. La pequeña aparición de Juliette Lewis es épica, y da paso para que Downey Jr tenga un altercado con un pequeño niño, que es sin duda una de las mejores escenas de la película.
Sin más, absolutamente recomendada, para reír con humor irreverente e inteligente. Dejar las penas a un lado y golpear la amargura por lo menos por dos horas.
RFC
Comiquísima pero me gustó más The Hangover.
ResponderEliminar