lunes, 1 de noviembre de 2010

The Expendables, una reunión mercenaria


Esto no es ni será una película de culto. No se le puede exigir mucho al guión o a la actuación. Es una simple reunión fiestera hasta el amanecer de tiros, desmembramientos, golpes y explosiones.

Sylvester Stallone logra reunir a todos los hombres fuertes del cine, a todos los que saben dar golpes y manejar armas. Son los héroes del ayer nuevamente convertidos en máquinas para matar. Es una muestra al mundo de que los años han pasado, las arrugas se adueñaron del cuerpo, pero la habilidad para hacer desastres sigue intacta. La reivindicación al propio estilo de que nunca es tarde para seguir haciendo lo que se conoce, y qué mejor manera de hacerlo que con los propios amigos.

Es una vuelta a los ochenta/noventa, donde Stallone hacía lo que le daba la gana en las películas de acción que dirigía o protagonizaba. Ahora lo vemos con su grupo de renombres como Jason Statham, Jet Li, Steve Austin, Mickey Rourke, entre otros explotando y aniquilando a todo un ejército.

La trama – así como para justificar el caos-, viene a darse contra un dictador sudamericano que la propia CIA colocó en dicho país y que simplemente se les escapó de las manos al estar aconsejado por un ex agente de los mayores que actúa a su propio beneficio llevándose por delante a quien sea necesario.

No puede faltar la mujer. La debilidad de todo combatiente, la causa de lucha, la demostración de que se vive para o por alguien. La que viene a poner las reglas en el juego porque hay que actuar por ella. El rescate digno de la propia reivindicación. La sencillez en el guión porque lo que importa es ver la acción.

El cliché es uno de los altos protagonistas de la película, los comentarios que buscan un humor negro preparado para crear frases de hombre malo. Es la competencia del más fuerte, del más cómico, del que logre más caídos.

Arnold Schwarzenegger hace un cameo de pocos minutos como la aparición de otro de los viejos guerreros ahora transformado en la política. Hombre encorbatado que no acepta el trabajo destructor por estar ocupado en otra cosa. Atención a la música que suena de fondo cuando el Terminator aparece con cabeza en alto pero con aires de cansancio. Es el gobernator con su espalda a cuestas, recordando que nunca fue sólo un hombre de política.

Las escenas de acción muestran una evolución. Hay una especie de coreografía interesante cada vez que luchan, en cada explosión. Todos los personajes dan y muestran lo que tienen que mostrar. No se puede pedir más de lo que presentan. Stallone se mostró tal y como es, sin mascaras de Halloween o disfraces llamativos. No hay cabida para una conspiración al estilo Nolan o un giro dramático sorpresivo. The Expendables es una pieza para los amantes del cine acción y una película de verano para quienes pueden disfrutarlo.

RFC

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